Super Bowl y valentía espiritual: una fe que no se esconde

Vivimos en una cultura donde, para muchos, decir abiertamente “soy cristiano” o “creo en la Biblia” parece incómodo, inapropiado o incluso “prohibido”. Hay quienes piensan que la fe debería quedarse en lo privado, lejos del trabajo, del liderazgo y de la vida pública.

Yo pienso todo lo contrario.

Cuando nuestras creencias gobiernan toda nuestra vida —nuestras decisiones, valores y manera de tratar a otros— ¿por qué esconderlas? Declarar lo que creemos y, más importante aún, vivirlo con coherencia, no es fanatismo: es integridad.

En estos días me llamó poderosamente la atención una entrevista realizada durante el Super Bowl al coordinador ofensivo de los Seahawks y futuro entrenador en jefe de los Raiders, Klint Kubiak. Al ser preguntado por el periodista Jason Romano, de Sports Spectrum, acerca de la importancia de su fe, Kubiak respondió sin titubeos, aun sabiendo que sus palabras podrían generar críticas.

“Esta es mi pregunta favorita de la noche. He aprendido de muchos capellanes y mentores que tu identidad no está en tu trabajo. Tu identidad está en Cristo.”

¡Qué declaración tan clara y tan contracultural!

Kubiak explicó que durante años aprendió, a través de mentores en el mundo del fútbol americano, a pasar tiempo en la Palabra y a participar en estudios bíblicos. Ese hábito le quitó un gran peso de encima, al entender que antes que entrenador, es hijo de Dios.

“El fútbol es algo que hago, pero ser un buen padre y un esposo fiel es mucho más importante que cualquier otra cosa.”

Eso es liderazgo con perspectiva eterna.

Un regalo que habla más fuerte que mil discursos

Durante la entrevista se reveló algo aún más impactante: como regalo de Navidad, Kubiak compró Biblias para cada jugador y cada coach del equipo de los Seahawks. Cuando se le preguntó por qué lo hizo, su respuesta fue sencilla y profunda:

“Porque eso es lo más importante… ¿qué mejor regalo que ese?”

El asistente principal del equipo, Leslie Frazier, afirmó que el gesto tocó profundamente a todos en la organización:

“Es algo tan único y tan raro… su deseo era que todos pudieran descubrir lo que significa tener una relación con Jesucristo. Este es el punto de partida.”

No fue imposición. Fue amor. Fue ejemplo. Fue liderazgo auténtico.

Más que jugadores, personas

Muchos de estos atletas son jóvenes que necesitan algo más que técnicas, estrategias o jugadas. Necesitan mentores, hombres y mujeres que no solo enseñen, sino que modelen con su vida lo que significa vivir con valores, con fe, con carácter.

Un cristiano auténtico no es perfecto, pero sí es vulnerable, ama con sinceridad y practica la disciplina. Y cuando un líder vive así, deja una huella que va mucho más allá del marcador final.

La Biblia lo dice con claridad:

“Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33).

Que este testimonio nos anime a no esconder nuestra fe, sino a vivirla con humildad, respeto y valentía. Porque cuando Cristo gobierna nuestra identidad, todo lo demás encuentra su lugar.

Gracias por tu liderazgo, Klint Kubiak. Dentro y fuera del campo.

Agregar comentario

TOP
0 Items
Logo